NICANDRO Y ALDA

En este nefasto momento para quienes habitamos el espacio terrenal donde la violencia, la intolerancia, y el poder económico se adueña de nosotros y la deshumanizacion es arrastrada traspasando todos los límites, el arte nos devuelve la esperanza hacia una vivencia mas fraternal

Virginia Lombardo, nos entrega un estupendo trabajo en la dirección de NICANDRO Y ALDA, una bellísima y tierna historia de amor que nos permite seguir creyendo que a pesar de la inteligencia artificial que no piensa ni razona que solo fríamente calcula, la resiliencia como el raciocinio de los humanos seguirán vigentes.                                                                Nicandro y Alda, cuya escritura pertenece a Amancay Espindola, está basada en unas cartas que Amancay encontró luego de la muerte de sus padres, esbozando la realidad y la ficción para concretar un logro artístico donde el amor prima con todas las fuerzas .

Esta historia de amor comienza en 1937 y es también parte de nuestro país por las largas separaciones que los amantes debieron padecer motivados por los continuos cambios laborales de Nicandro, causando instancias y situaciones agridulces como las vividas también por el país.

El gran valor de esta propuesta es que está priorizando el deseo profundo de conexión con el otro que produce el amor, esa emoción intensa que solo los humanos logramos generar .

Cuatro son los personajes Josefa, la madre de Alda llegada al país a principios del siglo veinte de su Italia natal, que con su esposo se trasladan al lejano sur, la pareja de amantes que se conocieron en ese solitario lugar, y Amancay la hija de ambos.

En las permanentes separaciones, Nicandro encontraba consuelo es las cautivantes y poéticas cartas que permanentemente le enviaba a Alda. Eran los tiempos que el correo era el vínculo que acercaba a la gente.

A través de esas cartas, la hija reconstruyó esa historia de un padre, un importante ejecutivo de una importante empresa, permanentemente trasladado hacia distintos lugares.                                                                                        Sus recuerdos en vivencias familiares, el profundo amor existente, la cálida armonía como también algún desencuentro producto de esas separaciones. Los recuerdos no son un relato apasionado impasible de la realidad desaparecida, son el renacimiento del pasado cuando el tiempo vuelve a suceder. En ellos Amancay atrae el renacimiento del pasado pues en definitiva la memoria es el idioma de los sentimientos y este poema teatral los refleja.

Esta elaboración artística se convierte en una comedia con todos los condimentos que atrapan a la platea. Música, bailes y canciones se unen a las lecturas de algunas de esas poéticas misivas que generan un espectáculo de una enorme ternura, pues esta forma teatral es un procedimiento sutil cuyos efectos son mucho mas impactantes.

Impecables actuaciones permiten concretar un cálido e intensamente atrapante espectáculo, emocionando a los presentes, en instancias que el país esta inserto en una perversa y violenta conducción económica, política y social como destructiva de nuestra cultura.

Un fascinante espectáculo en el que se destacan las brillantes y emotivas actuaciones de Carlo Argento,Coni Marino, Maria Nydia Urso Duco, Amancay Espindola.-

JAIME TARASOW.-MIEMBRO DE EDIT.-

SABADOS 18 HS.- PATIO DE ACTORES.- LERMA 568.-

FICHA TÉCNICA:

Nicandro: Carlo Argento

Alda: Coni Marino

Josefa: Maria Nydia Ursi Ducó

Hija: Amancay Espíndola

Música: Mariano Cossa

Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo

Diseño de iluminación: Leandra Rodríguez

Productor asociado: Pablo Paissanidis

Fotografía: Hernán Reig

Prensa: Natalia Bocca

Asistencia de dirección: Brizna de Luz Martinez

Dramaturgia: Amancay Espíndola

Dirección: Virginia Lombardo



 


 

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